Centro Comunitario Educativo “Laura Vicuña”
“Casa abierta para todos, que acoge, educa y evangeliza;
“Casa abierta para todos, que acoge, educa y evangeliza;
donde el aire de Dios y el aire de familia se unen.”
Cuando nuestra realidad supera la
ficción o esos sueños que desde pequeños nuestra mente va plasmando en nuestras
vidas, sabemos que no es una utopía y que es una realidad que dependerá de que
tan grande sea nuestra lucha y sobre todo nuestra fe y confianza en Dios y su
Divina Providencia.
Así, tal cual, es la Hermana
Caterina Salerno FMA, mejor conocida con Sor Rina, quien dejando casa, familia
y país emprendió un largo viaje desde Italia para llegar a la comunidad del
Bario la Rinconada en Barquisimeto, hace casi 12 años.
Una comunidad precaria en sus
inicios, pero que con el transcurrir de esta docena de años, ha ido creciendo
conforme Dios lo ha querido. Y sor Rina ha sido artífice y participe de los
cambios que se han generado en las personas, en la comunidad, que dicho de su
propia boca es por esas calles donde Dios camina.
El Oratorio, la Escuela para Padres,
los talleres, charlas, misiones, misas, entre muchas otras actividades al
inicio eran itinerantes como aquel Oratorio de Don Bosco en Turín o el de Maín
en Mornese. Sor Rina iba de patio en patio, de calle en calle, hasta debajo de los
árboles, siempre con sus chamos y aquellos valientes que se lanzaban a la
aventura de ayudarle en el sueño de Dios, hacer feliz a los hombres.
Esta historia se repetía, hasta que
llegó a sus manos aquel “Ranchito” que constaba no más de dos paredes de barro
y dos tapas de zinc, pequeño en tamaño pero grande en amor, paredes que fueron
testigos de la alegría de una casa Salesiana, que tal vez sin tener mucho,
podía llevar a Dios a tantas personas.
Pero como decía Don Bosco, que
teníamos que confiar en la Divina Providencia, esta Hermana y su grupo de
misioneros y colaboradores se abalanzaron sobre esa frase, y confiando lograron
con la ayuda de tantas personas de corazón generoso construir para el beneficio
de muchos el Centro Comunitario Educativo “Laura Vicuña”, que desde ahora y
para siempre será Casa para acoger, Iglesia para evangelizar, Escuela para
educar y Patio para jugar.
Todo esto ha sido fruto del esfuerzo
de los hombres en su empeño de construir la civilización del Amor, pero no
olvidemos que el único Dueño de esta obra es Dios Todopoderoso que ha permitido
que este sueño se hiciera una completa realidad.



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